Responsabilidad de todos preservar el arte local

El Departamento de Educación de Puerto Rico existe para educar a la juventud de Puerto Rico. Anhelamos forjar ciudadanos de provecho, quienes puedan abrirse paso exitosamente ante las dinámicas del mundo actual y futuro. Ello requiere que nuestros estudiantes dominen las materias educativas “tradicionales” tales como matemáticas, idiomas –en particular el español y el inglés–, ciencias, historia, entre otros. Además, requiere que logren conocimientos en otras materias y adquieran herramientas de vanguardia, tales como la codificación, el emprenderismo, el bienestar físico y mental, las finanzas personales, la auto-gestión y el auto-aprendizaje. Además, es importante desarrollar el liderato, la creatividad y resiliencia, entre otras. Igualmente, materias imprescindibles también lo son la historia de Puerto Rico, arte, música, y cultura general.

Al mismo tiempo, en el Departamento de Educación sentimos una gran responsabilidad en transmitirle a nuestros niños, niñas y jóvenes conocimientos sobre la relevancia de cultural de Puerto Rico. Tan relevante es saber de ciencias, matemáticas, inglés y español, como apreciar la historia de sus antepasados como la actual que incluye a sus protagonistas en todas las disciplinas, incluyendo el arte. En el Departamento de Educación, y yo personalmente, valoro inmediblemente las tradiciones e idiosincrasias de este pueblo donde vivo, laboro y el que he aprendido a amar desde que comencé a conocerlo hace más de 10 años.

Por todo lo anterior, personalmente y todos en el Departamento de Educación, nos sentimos muy tristes por lo sucedido con el mural el maestro artista José Antonio Torres Martinó (Q.E.P.D.). Este gran puertorriqueño fue pintor, artista, diseñador gráfico, profesor, locutor, teórico del arte y escritor; fue becado por la Universidad de Puerto Rico y completó estudios en el Pratt Institute de Nueva York. De regreso a Puerto Rico trabajó como el primer director de programas de WIPR y fundó, junto a Félix Rodríguez Báez, el Estudio 17, lugar donde se concibió la creación del Centro de Arte Puertorriqueño (CAP). En sus manos estuvo la creación de importantes libros como ‘Puerto Rico: Arte e Identidad’ y la antología ‘Mirar y ver’, que reúne una selección de sus artículos. Sus obras reflejan su afirmación y defensa de la identidad puertorriqueña.

El mural del Río Grande de Loíza fue creado por Torres Martinó en la década del 60 y desde entonces fue protegido y orgullo del estudiantado y personal de la escuela pública Julia de Burgos de Carolina.

Entonces, claro está que, todos estamos llamados a, como parte del desarrollo comunitario que debe promoverse, preservar nuestra historia, arte y cultura para el beneficio y orgullo de las próximas generaciones. Estos tendrán, en todas esas obras, tal y como ha ocurrido desde el principio de los tiempos en todas partes del mundo, una manera más de aprender, de adquirir conocimientos que enriquezcan su intelecto.

Hemos iniciado una investigación sobre los hechos pues su legado debió ser intocable, perenne para los que aquí habitan y generaciones futuras.